Un estilo arquitectónico presente a lo largo de la historia: el Estilo Francés como precursor y guía 

La arquitectura surgida en Francia, en los inicios mismos de la nación, varios siglos atrás, ha sido un estilo que avanzó era tras era y además se convirtió en una referencia e influencia de obras arquitectónicas, de las más importantes, a nivel mundial. El aclamado estilo francés, llegó a América Latina en finales del siglo XIX y comienzos del XX, como consecuencia de las primeras inmigraciones que traían consigo ideas, visiones y obviamente técnicas ya implementadas en el llamado "viejo continente".

Las relaciones comerciales de países de diferentes continentes y una muy temprana globalización, para nada similar a lo que se conoce hoy por hoy, también fueron fundamentales en el traslado de esa cultura europea y precisamente del estilo francés implementado en edificios y casas de la Ciudad de Buenos Aires y otros lugares importantes de Argentina y América Latina. Se imitaba pero en modo de aprendizaje, con especialistas que arribaban a las prosperas tierras del sur del continente y encontraban casi un lienzo en blanco respecto al desarrollo urbano de las ciudades. 

 

¿Qué es el estilo francés en arquitectura? Lo mejor del pasado con una visión a futuro

Tal como en su arte, el estilo francés respecto a la arquitectura tiene una esencia elegante y refinada. Sobre todo en el renacimiento y el período neoclásico, se realizaban construcciones de palacios que ostentaban toda esa superioridad estética. Por ejemplo la dinastía carolingia, con el famoso Carlomagno a la cabeza, que representó una época de innovación en la construcción de edificios de importantes dimensiones como fueron y son todavía las catedrales góticas en Francia. 

Un país siempre a la vanguardia de la creación de nuevos códigos de estética, con diseños disruptivos, aunque mantiendo en todo momento la elegancia y los detalles "de lujo" como una marca o rasgo distintivo. En finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ingenieros y arquitectos franceses concretaron una idea de avanzada en ese momento, como la construcción en base a hormigón armado. Francois Hennebique, Tony Garnier y Auguste Perret son algunos de los nombres más importantes.

Charles Edouard Jeanneret, más conocido como Le Corbusier, fue otro arquitecto aunque de descendencia suiza, que aplicó los conceptos modernos de la arquitectura de estilo francés para crear edificios como la Villa Savoye, en 1929, en las afueras de Paris. "Los edificios son máquinas para vivir”, dijo Le Corbusier y pasó a la historia con dicha frase. 

 

La reinvención del estilo francés en la arquitectura moderna

Uno de los últimos grandes ejemplos y exponentes de lo que el estilo francés significa como modelo de innovación constante y una historia rica en diseños de edificios emblematicos, es la pirámide de entrada en forma de pabellón que tiene el Museo del Louvre y que se añadió entre los años 1987 y 1989. 

De alguna manera esa es la esencia o la definición más certera que se puede hacer del estilo francés en la arquitectura. Un modo de pensar, de diseñar y finalmente de construir, que se sale de lo tradicional o del contexto en que se emplaza y que propone dar un paso más hacia el futuro. Fue la opulencia en la sobriedad, brillo en un panorama gris. He ahí su característica o mote de vanguardista. 

Lo que puede ser una casa de estilo francés

Molduras y balustres (barandas de balcón) son elementos notorios y que impactan a primera vista en una casa de estilo francés. Se impone como una casa fina y compleja, con distribuciones a medida, justas, para lograr una fachada equilibrada. El diseño puede completarse con un techo de tejas negras a mansarda (ventanas en el tejado que coronan la obra), que remita  a la Francia del siglo XVII. Terrazas o espacios semicubiertos y bow windows (ventanas mirador), distribuidas por la fachada en todas las direcciones, otorgan una dinámica muy particular (ver imagen abajo).

Casas de estilo francés: Chateau, Manor y modernas

Las casas de estilo francés, como la descripta anteriormente, siguen generando atracción y deseo. Se han estipulado algunos principales  formatos en los que se pueden distinguir y si estás pensando en elegir este estilo como para tu nuevo hogar, te mencionamos algunas referencias de cada uno de ellos. Se trata del estilo frances Chateau (castillo), el Manor (mansión), el moderno y el campestre. 

Las palabras de cada uno de los títulos hablan por si solas. Cuando se trata de un chateau, se hace referencia a una estructura simil a los castillos, con acabados puntiagudos como torres o cupulas, pero manteniendo de todas maneras una estética similar a lo que sería un manor, que se diferencia por adoptar figuras más hogareñas aunque siempre con mucha fineza. Si es moderno, el estilo se transforma y le suma a las apariencias antiguas algunos elementos llamativos, sin perder la línea de la elegancia pero sumando artefactos de estos tiempos en luminaria, aberturas y demás. Finalmente, el estilo francés campestre es de una visual más rustica, remitiendo a los campos donde una sencilla estructura se encuentra en medio de enormes extensiones de prado. 

Edificios en Argentina de estilo francés

En Argentina, hay una gran influencia y afluencia del estilo francés. En especial, este se ve representado en los edificios más importantes a nivel institucional, como pueden ser ministerios, museos o casonas antiguas que funcionan hoy día como paseos, hoteles o lugares de reunión social y turismo. Algunos edificios que son exponentes de este estilo y se pueden visitar son: Palacio Fernández Anchorena, Palacio Duhau (Park Hyatt hotel), Palacio Errázuriz de Alvear, Palacio Bosch, Paseo Dardo Rocha (La Plata), Palacio Ortíz Basualdo, Palacio de Aguas Corrientes, Palacio Álzuaga Unzué.

El estilo francés y sus diferentes vertientes en la arquitectura

Además de formatos o modelos de casas, el estilo francés como concepto se fue construyendo gracias a la cantidad de vertientes y nuevas ideas que fueron surgiendo en los distintos momentos de la historia de su nación. Revoluciones, cambios de época, modificaciones sociales significantes y más, se ven representadas en corrientes como las que describimos a continuación: 

Art Nouveau

Un estilo que rápidamente trascendió fronteras. Apuntado a la arquitectura y artes decorativas, puede traducirse como "arte de la juventud" y tiene principios que orientan la producción sobre todo a los elementos decorativos: edificios con líneas curvas y sinuosas, adornos inspirados en formas orgánicas de la naturaleza como plantas, flores y animales, tanto en diseño como en colores. Los accesos a las estaciones de subte en París son uno de los mejores ejemplos que se pueden encontrar. 

Art Déco

En inicios del siglo XX, antes del estallido de la primera guerra mundial, surgió en Francia el Art Déco, vertiente que influenció diversas áreas de la arquitectura. Una combinación de modernidad con elementos artesanales y materiales de lujo. El Teatro de los Campos Elíseos (Champs Elisé), fue una construcción claramente representativa de este movimiento, creado por Auguste Perret, arquitecto francés pionero en el uso de hormigón armado en Europa.